El ejercicio como herramienta de salud: De la Antigüedad al siglo XXI

Por María Carmen Gómez-Cabrera
05/01/2023

A Hipócrates (460–377 a. C.) se le atribuye la siguiente observación: “si pudiéramos dar a cada individuo la cantidad correcta de ejercicio, ni muy poco ni demasiado, habríamos encontrado el camino más seguro hacia la salud”1 . Es quizás la primera persona en documentar que el ejercicio físico es un componente fundamental de la medicina, una opinión que ahora comparten los principales organismos científicos y reguladores incluida la Organización Mundial de la Salud (OMS).

 

En el siglo XX se produjo lo que se conoce como la “transición epidemiológica”. Un  fenómeno que consiste en el cambio de patrón de prevalencia de enfermedades y causas de mortalidad en las sociedades desarrolladas 2. Durante el pasado siglo, las enfermedades infecciosas fueron desbancadas por las enfermedades crónicas, íntimamente relacionadas en su aparición con los estilos de vida.  En este contexto, puntualmente revertido por la pandemia de COVID-19, podemos considerar que la medicina actualmente debe estar basada en los conceptos más antiguos y esenciales de la salud: la adopción de estilos de vida saludable.

 

 

"Coronary heart-disease and physical activity of work”

 

El ejercicio físico es una de las intervenciones más potentes en el ámbito de la salud. El Londres de la posguerra mundial no parece “a priori” el escenario más propicio para que se pudiera demostrar, por primera vez, el impacto que tiene sobre la salud en humanos la práctica regular de actividad física. Sin embargo, la excepcionalidad del epidemiólogo británico, Jeremy Noah Morris, conocido como el hombre que descubrió el ejercicio, hizo posible que en ese contexto publicara  un artículo clásico en Lancet en 19533, popularmente conocido como el “London Bus Study”,  en el que demostró, por primera vez, la relación causal directa entre la práctica regular de actividad física y la menor mortalidad por enfermedades cardiovasculares.

 

El estudio titulado: “Coronary heart-disease and physical activity of work” se basa en la observación de la diferente cantidad de ejercicio realizado por los conductores y los cobradores de los autobuses londinenses de doble planta, y el menor riesgo relativo de los segundos a padecer enfermedades cardiovasculares 4. Este trabajo, abrió la puerta a varias líneas de investigación que se han consolidado  durante los últimos sesenta años y que en las últimas dos décadas han demostrado la importancia del ejercicio tanto en la prevención como el tratamiento de multitud de enfermedades crónicas estableciéndose la inactividad física como uno de los principales factores de riesgo modificables para este tipo de enfermedades.

 

El papel de los médicos en la promoción del ejercicio se ha consolidado a través de la difusión global de conceptos como "El ejercicio es medicina" (Exercise is Medicine), iniciado por el Colegio Americano de Medicina Deportiva (ACSM) y por la OMS.

 

 

Maximizando los efectos beneficiosos del ejercicio

 

En la actualidad la investigación está centrada en la aplicación del ejercicio físico como una estrategia preventiva en el ámbito de la medicina precisión y se pretende dar respuesta al tipo de ejercicio, a qué intensidad y la duración del mismo para maximizar sus efectos beneficiosos. Otra área de estudio muy importante implica la utilización de enfoques moleculares con el objetivo de establecer los mecanismos básicos modulados por el ejercicio, para trasladarlos a la mejora de la calidad de vida en pacientes con distinto tipo de patologías y en distintas franjas de edad.

 

Distintos grupos de investigación están estudiando los mecanismos por los que el músculo esquelético se adapta al ejercicio físico y el impacto que, por otra parte, la práctica deportiva continuada tiene en otros órganos como el hígado, el corazón, el tejido adiposo o el cerebro.

 

Cuando nos ejercitamos de forma regular y equilibrada nuestras células se exponen a un estrés metabólico, térmico, oxidativo y/o mecánico.  Es esta exposición la que estimula adaptaciones fisiológicas que son las responsables del efecto beneficioso del ejercicio sobre la salud. Lograr tal adaptación es el propósito de hacer ejercicio regularmente, y apuntala la naturaleza protectora de ejercicio contra el desarrollo de varias enfermedades crónicas.

El proceso por el cual un organismo se adapta a un estrés específico tiene como objetivo un esfuerzo por devolver el cuerpo al homeostasis. Este concepto  fue inicialmente llamado “síndrome general de adaptación”, antes de ser ampliado a lo que ahora nos referimos como la teoría de la hormesis 5.

 

 

 

REFERENCIAS:

 

  1. Buford TW, Roberts MD, Church TS. Toward exercise as personalized medicine. Sports Med 2013; 43(3): 157-65.
  2. Blair SN, Davey Smith G, Lee IM, et al. A tribute to Professor Jeremiah Morris: the man who invented the field of physical activity epidemiology. Ann Epidemiol 2010; 20(9): 651-60.
  3. Morris JN, Heady JA, Raffle PA, Roberts CG, Parks JW. Coronary heart-disease and physical activity of work. Lancet 1953; 265(6795): 1053-7; contd.
  4. Aracil A, Moya Ramón M. Jeremy Noah Morris: el hombre que descubrió el ejercicio. International Journal of Sport Science; 2011. p. 72-3.
  5. Ji LL, Gomez-Cabrera M-C, Vina J. Exercise and Hormesis Activation of Cellular Antioxidant Signaling Pathway. Understanding and Modulating Aging 2006; 1067: 425-35.