La extraña pareja de artistas que lucharon por su pasión

Nacho Duato y Elena del Rivero fueron los invitados de la primera sesión del Ciclo ‘La extraña pareja’
04/12/2020

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El jueves 3 de diciembre se estrenó un nuevo ciclo de diálogos en Fundación Cañada Blanch. Tomando el título de la famosa comedia americana de los años 60, “la extraña pareja”, estos encuentros pretenden reunir a personajes inspiradores, por sus trayectorias profesionales y vitales, para conocerlos más al detalle y ver cómo encajan sus personalidades.

 

Así pues, la primera sesión contó con la presencia de Elena del Rivero, artista multidisciplinar que trabaja en pintura y papel, y Nacho Duato, exbailarín de ballet y coreógrafo. Dos grandes artistas que comparten varios puntos de partida: los dos son valencianos de nacimiento y los dos acumulan numerosos reconocimientos a nivel internacional por su trabajo.

 

La distendida charla estuvo moderada por Carlos Córdoba, redactor jefe de Vídeo de El País, quien comenzó preguntando a los invitados por si se sentían raros o extraños; entendido como personas especiales y excepcionales. Desde el inicio de la sesión, Nacho y Elena pronto descubrieron más puntos en común: a ojos de los demás siempre habían parecido raros, incluso en sus familias – conservadoras en ambos casos- que nunca fueron un gran apoyo para sus trabajos. Los dos artistas tardaron tiempo en sentirse bien y a gusto con sus respectivas profesiones. “Al comienzo me daba vergüenza decir que quería ser bailarín, así que empecé diciendo que quería ser trapecista” recordó el reconocido bailarín valenciano, Nacho Duato.

 

De este modo, la soledad en el núcleo familiar para Elena y Nacho les hizo focalizar todas sus energías en sus carreras profesionales. “Mi trabajo siempre ha sido lo más importante. Me ha absorbido y me ha llenado mucho más” afirmaba la artista valenciana, que coincidía con Nacho Duato en este aspecto. “Nos ha valido la pena el esfuerzo” apuntaron los dos.

 

Ambos escaparon muy pronto de sus casas. Para el bailarín, su amor por la danza fue lo que le dio fuerzas para dejar atrás su familia y su país. Para la artista, permitirle ser diferente, rara y estrambótica fue el gran motivo para instalarse durante muchos años en Nueva York.

 

Esta huida común de su país de origen les ha dotado de una cierta perspectiva a la hora de poder analizar la situación que atraviesa la cultura dentro de las fronteras españolas. Los dos invitados coincidieron en que en España siempre ha existido una cultura de “miedo a lo desconocido” y esto se acaba reflejando en el reconocimiento que tienen los proyectos más diferentes y arriesgados; como han podido ser sus propios trabajos. Sin ir más lejos, hasta hace escaso tiempo, el nombre de Elena del Rivero no figuraba en la lista de artistas del Museo Reina Sofía mientras que sí formaba parte de la obra del MoMA. Tanto Nacho como Elena coincidieron en que esto es debido a que en España “no se potencia lo propio como grande”.

 

Durante la charla con Carlos Córdoba se repasaron muchos otros temas como el género, la identidad o los orígenes, entre otros. Diversos temas en los que los invitados desconocían tener también puntos en común. Los dos coincidieron en un pasado ligado a la localidad valenciana de Rocafort, los dos han creado obras a consecuencia de la violencia de los atentados acontecidos en EE. UU. y en España y los dos han probado suerte en la disciplina artística del otro. Nacho Duato comenzó a pintar como hobby cuando dejó de bailar; “ahora bailo encima de un lienzo” afirmó. Sus creaciones son “poesía visual” a ojos de Elena del Rivero.

 

La sesión finalizó abriendo turno para las preguntas de los espectadores, quienes desearon conocer más sobre sus personalidades. Así pues, los dos invitados se revindicaron como independientes en la convivencia y un tanto peculiares. Sin embargo, durante la conversación se evidenció que, como bien concluyó el moderador, los dos hacen una “extraña pareja estupenda”.

Más información: Ciclo 'La extraña pareja' con Nacho Duato y Elena del Rivero